Una piel bien hidratada es una piel sana



La hidratación es esencial para el mantenimiento de una piel saludable. Este consejo se puede aplicar a lo largo de todo el año, mas debería recordarse aún más a lo largo de la temporada veraniega, cuando las elevadas temperaturas contribuyen a que la piel pierda su hidratación natural y se muestre susceptible a resecarse, padecer quemaduras e inclusive podrían aparecer pequeñas lesiones.

El secreto para una piel saludable es emplear una crema hidratante conveniente para tu edad y que atienda las necesidades concretas de tu género de piel. La crema hidratante en combinación con el protector solar habrían de ser los cosméticos más esenciales de nuestra rutina de cuidado diario.

Beneficios de usar una crema hidratante

La crema hidratante es un producto de uso diario, básico en todas y cada una de las rutinas de belleza, si bien acostumbramos a olvidarlo por vagancia. Debería usarse desde la juventud por sus diferentes beneficios:

  • Fortalece la protección natural de la piel, preservando el mantón hidrolipídico que acostumbra a estropearse con las duchas cada día.
  • Mejora la textura de la piel, haciéndola más suave y flexible.
  • Remoza la piel, rellenando las arrugas y haciendo que estas se diluyan.

¿De qué manera seleccionar la crema hidratante más apropiada?

Resulta esencial elegir el producto más conveniente a las necesidades de nuestra piel. Para ello se consideran diferentes factores como la edad, modo de vida, componentes de la crema hidratante y más. En tiendas en línea especializadas como Douglas tienen a predisposición una extensa selección de cremas hidratantes que pueden asistir a combatir los signos de envejecimiento de la piel.

Considera lo siguiente en el momento de seleccionar la crema hidratante idónea para tus necesidades:

  • Ingrediente activo. Conforme tus necesidades, puedes escoger entre humectantes (glicerina y sorbitol), hidratantes (ácido hialurónico y colágeno), reparadores (ceramidas y alantoína) y fórmulas calmantes, protectoras y de alimentación profunda.
  • Necesidades de la piel conforme la edad. En todos y cada rango de edad la piel sostiene necesidades concretas. Por poner un ejemplo, ya antes de los cuarenta debes buscar resguardar la piel y eludir que pierda su lisura natural, lo que se consigue conservando la hidratación que ya tiene. Desde los cuarenta y cinco años la dermis asimismo precisa alimentación, ya que la resequedad se aguza.
  • Textura de la crema. Por último, deberás estimar la textura de la crema conforme el estado de la piel y tus preferencias personales. Por servirnos de un ejemplo, las cremas hidratantes para el semblante acostumbran a tener una textura bastante ligera, presentándose generalmente en forma de leche o espuma.
  • Antiarrugas. Tras los cuarenta y cinco años es preferible empezar a emplear cremas hidratantes que además de esto tengan ingredientes singulares para un efecto antiarrugas. Estas incluyen activos como el retinol, péptidos, colágeno y otros que logran aportar tonicidad a la piel, nutriéndola y reafirmándola para eludir el desarrollo de señales de envejecimiento.

De manera adicional, como una parte de tu rutina de cuidado diario para una piel sana, deberías ingerir rebosante agua, adecentar la cara por la mañana y de noche, exfoliar tu piel cada quince-veinte días para suprimir todas y cada una de las células fallecidas de la capa superior de la piel y aplicar protector solar diariamente, aun en días nubosos.


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