¿Qué importancia tiene el vínculo afectivo en la educación de los hijos?

La unión que se forja entre padres e hijos debe durar toda la vida. Ésta da comienzo cuando se recibe la noticia del embarazo, y continúa fortaleciéndose pese al paso de los años y la distancia. El vínculo afectivo, entre progenitores y descendientes, genera sentimientos de apego muy intensos, los cuales motivan a estar pendientes, y a cuidar, unos de otros. Pero, para llegar a este punto, ¿qué es necesario que los papás y mamás tengan en cuenta?

Cuando una pareja recibe la noticia del embarazo, en ese preciso momento deben dar comienzo los preparativos para forjar vínculos de unión intensos. Manifestar sentimientos de alegría y preocupación, son los primeros pasos hacia una futura relación afectiva. Y, es que, estas emociones denotan interés personal en el bienestar del bebé, algo imprescindible para crecer sintiéndose querido.

Antes del embarazo

Mientras el bebé permanece en el vientre de la madre, los padres deben esforzarse por interaccionar con él. Y es que, a pesar de no poder verlo, sí se puede sentir su presencia. Acariciar y aproximar la oreja a la barriga, leer cuentos e incluso hablar a una “personita” que aún no está presente, son algunas de las acciones que contribuyen a consolidar futuras relaciones estables.

Los primeros meses de vida

Una vez superado el momento del parto, las madres son quienes adquieren un papel más relevante en las primeras etapas de crecimiento. Esto es básicamente cierto, porque la madre es la principal responsable de alimentar al recién nacido. Con el fin de facilitar la etapa de amamantamiento, existen prendas como el sujetador de lactancia que contribuyen a una mayor discreción y comodidad para la ocasión.

Que la madre sea la figura principal en la vida de un bebé, no quiere decir que el padre pueda pasar desapercibido, ni mucho menos. Pues, su contribución debe ser más significativa en cuanto a las labores domésticas, trabajos que antes eran compartidos equitativamente.

Del sexto mes de vida en adelante

A medida que el bebé crece y se alimenta con algo más que potitos y papillas, es imprescindible que los padres, los dos, compartan el máximo de tiempo posible junto a él. Es en estos momentos, cuando el niño comienza a desarrollar lazos afectivos hacia sus progenitores.

El apego comienza a consolidarse a partir de los seis meses de vida. Es en esta etapa cuando los bebés comienzan a identificar a las personas en quienes van a depositar toda su confianza, sus referentes de seguridad. De ahí que, invertir tiempo en jugar, contar cuentos y realizar otras actividades sea tan necesario. Para estas ocasiones, las casas de muñecas, pelotas y demás juguetes, son elementos ideales para conseguir fomentar el entretenimiento y la conexión entre padres e hijos.

La diversión debe estar presente durante todo el proceso educativo. Los padres deben aprovechar estos momentos de diversión, para transmitir enseñanzas fundamentales a sus hijos, pues los niños se muestran más receptivos a recibir orientación y guía cuando el ambiente es relajado. Estas ocasiones seguro que serán recordadas con mucho cariño por ambas partes, son vivencias que unen a nivel afectivo.

En referencia a la orientación, los valores y las creencias tienen un lugar importante en la educación de los hijos. Todas las familias inculcan en sus descendientes este tipo de enseñanzas, por ello son aspectos relevantes dentro del vínculo afectivo.

Aquellos que educan a sus hijos en la fe católica, por ejemplo, recuerdan en marcos para bautizo niño estas ocasiones religiosas. Otros, sin embargo, optan por otro tipo de prácticas religiosas. Y en algunos casos, los padres prefieren formar a sus descendientes libres de cualquier orientación, en lo que a temas de fe respecta.

Lo importante es aprovechar toda ocasión para almacenar buenos recuerdos en la memoria de los niños, cuántos más mejor, pues éstos se encargan de eliminar los comentarios desafortunados que surgen dentro del ámbito familiar. Y es que los nervios y el estrés pueden llevar a los padres, y a los hijos, a decir cosas que realmente no se sienten. Por ello, utilizar retratos para inmortalizar ocasiones alegres es una muy buena recomendación. Se pueden encontrar más sugerencias hacia este respecto, accediendo en alguna web especializada en el mundo de la fotografía.

Forjar un estrecho vínculo de unión con los hijos, es el objetivo que deben procurar alcanzar todos los padres. Cuanto más fuerte sea éste, mejores serán las relaciones familiares.
Desde que se recibe la noticia del embarazo deben dar comienzo los preparativos para recibir al niño. Fomentar el apego familiar en toda etapa de la vida, es clave para procurar que todos, tanto padres como hijos, velen por la seguridad y bienestar mutua. Las familias unidas superan los problemas con más facilidad y consiguen disfrutar más de la existencia.

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