Platos y mamparas de ducha: elementos indispensables del baño

Todos sueñan con tener un baño cómodo y bien acondicionado, ya sea que tenga que diseñarse desde cero o a través de una remodelación. Este viene a ser uno de los sitios del hogar que más transmite tranquilidad y paz, porque no hay nada mejor que llegar a casa y disfrutar de una relajante ducha.  

Para tener un baño perfecto es necesario tener en cuenta varios elementos como el inodoro o el lavabo, pero sin lugar a dudas los principales son el plato y mampara de duchas, ya que ocupan un lugar que quizá sea el espacio más utilizado del baño.

Por qué instalar una mampara de baño

En una época estaban de moda las cortinas de baño, por ser baratas y de alguna manera cumplían con la función de no dejar pasar el agua fuera de la ducha, aunque no en su totalidad.

Aun cuando todavía se utilizan, no son tan efectivas, por lo que surgen las mamparas de ducha, que vienen a reemplazar estas cortinas. Algunas razones del porqué se debe instalar una mampara de ducha en el baño frente a las antiguas cortinas son:

  • Higiene. Es más duradera la higiene, ya que el material con que es fabricada es resistente a la humedad y champús, evitando así la aparición de moho. Aparte es fácil de limpiar, solo aplicar algún producto recomendado y listo, estarán de nuevo brillantes y lo más importante, sin gérmenes.
  • Decoración. Existen muchos modelos, desde los más clásicos hasta los más modernos. Pueden encontrarse mamparas con cristales decorativos que hacen juego con el decorado del baño y a la vez crean un estilo elegante.
  • Seguridad. Aun cuando hay personas que creen que no es segura una mampara porque tienen una placa de vidrio, esta viene a ser más segura que hasta la misma cortina, ya que es vidrio templado, muy resistente a fuertes impactos. Si llegara a ocurrir una rotura, este se rompería en fragmentos muy pequeños que no causarían daño o heridas.

Tipos de mamparas

Antes de elegir una mampara se debe estar claro qué es lo más conveniente, si lo que se quiere es un cierre parcial o total de la ducha. Así que su clasificación no depende del tipo de material o la decoración, sino del tipo de apertura.

Cierre total

Este tipo es cuando la ducha queda cerrada completamente. Las puertas son diferentes dentro de este grupo, las hay de correderas, abatibles y plegables.

Las puertas que mejor se adaptan a cualquier plato de ducha son las correderas. Estas se deslizan sobre una guía, pueden moverse de un solo lado, dejando fija la otra estructura, o abrirse en diferentes direcciones. Son estancas totalmente, lo que evita algún tipo de goteo.

La mejor opción para espacios reducidos son las puertas plegables, ya que no estorbarían ni ocuparían espacio al abrir. Simplemente se pliegan sobre sí mismas, pero mantienen su capacidad de retener el agua al estar cerradas.

Las ideales para personas con problemas de movilidad o mayores son las abatibles. Por tener una gran espacio hacia el exterior, aunque puede que de agua.

Cierre parcial

Estas mamparas no están cerradas completamente, por lo que queda un espacio abierto para el acceso de la persona a la ducha. Son de panel fijo, solo pueden utilizarse en platos de ducha, azulejos o cualquier elemento que tengan forma rectangular.

Plato de ducha: la pieza principal en un baño

Instalar platos para duchas en el baño trae múltiples beneficios. Por lo general al remodelar o diseñar un nuevo baño se piensa inmediatamente en una bañera, sin considerar qué es lo que más conveniente. Puede ser que el espacio esté limitado y un plato sea el ideal, ya que este se adapta a cualquier medida del lugar y otorga mayor libertad de movimientos.

Son más seguros los suelos antideslizantes, porque estos minimizan el riesgo a caer y evita los resbalones que puedan producirse al entrar o salir. Aparte tiene una ventaja en cuanto al precio, es más factible y se adapta a cualquier bolsillo.

Con este elemento se puede lograr un importante ahorro de agua si se compara con una bañera. Por lo tanto el gasto de agua al bañarse disminuye, así como también la factura. No solamente influye en este ahorro, también en el mantenimiento del baño, ya que un plato de ducha facilita las tareas de limpieza para lograr un baño limpio, libre de moho y suciedades.

También hace que el momento del baño sea lo más agradable y relajante posible, porque tiene fácil acceso a la ducha para todos los miembros de la familia, desde los niños hasta los mayores.

Qué factores se deben evaluar para elegir un plato de ducha

  • Material. Hay diferentes materiales en la fabricación de un plato, y a pesar de que hay otros elementos a considerar, este es el primero en tener en cuenta. Hoy en día hay tendencias entre dos materiales: el gel coat, cuyo precio no es alto y es muy agradable, y los de textura pizarra, que le aporta belleza decorativa a la ducha.
  • Tamaño. Estos se adaptan a cualquier espacio, pueden ser cuadrados o rectangulares. Lo recomendable es utilizar el cuadrado cuando los integrantes de la familia no pasen de dos personas, y los rectangulares para las más numerosas, sobre todo cuando hay pequeños que puedan requerir de ayuda dentro de la ducha.
  • Color. Los platos de ducha han evolucionado de manera notable desde hace unos años. El color va a depender del material elegido para colocarle en la superficie, sin embargo el mercado ofrece múltiples colores. La tendencia apunta hacia el gris y el blanco, pero también ha tenido cierta preferencia la superficie de piedra natural.

Mampara. Todo plato de ducha requiere de una mampara para evitar que el agua salga. Aparte, que pueda decorar la ducha y le dé ese toque elegante y sencillo a la vez. Hoy en día la moda va hacia los cristales transparentes sin ningún tipo de detalles en cuanto a dibujos, ya que lo que se busca es que se vea el baño iluminado y amplio.

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