Sociedad

Mala educación en los niños▶️ ¿De qué manera prevenirla y combatirla?

La educación es uno de los pilares esenciales de cara al desarrollo de los pequeños y de la sociedad. No obstante, es cada vez más usual toparnos con casos de pequeños que muestran una mala educación, que se identifica por la ofensa, la desobediencia, la agresividad, el egoísmo o la indiferencia cara el resto. Estos comportamientos no solo afectan al bienestar y al aprendizaje de los propios pequeños, sino asimismo producen enfrentamientos y malestar en su ambiente familiar, escolar y social.

¿Qué es la mala educación en los pequeños? ¿Qué factores la provocan? ¿Qué consecuencias tiene para su porvenir y para la convivencia? ¿Qué podemos hacer para prevenir y combatir este inconveniente? En el artículo te explicamos todo cuanto precisas saber sobre la mala educación en los pequeños y te damos ciertas estrategias para eliminarla y promover el civismo.


Qué es la mala educación en los pequeños

La mala educación en los pequeños se puede delimitar como un conjunto de actitudes y conductas que prueban una ofensa cara las reglas, las autoridades y las personas que les rodean. Ciertos ejemplos de mala educación son:

  • No saludar ni agradecer.
  • Interrumpir o ignorar a el resto cuando charlan.
  • No solicitar permiso ni compartir.
  • Responder groseramente o desafiante.
  • Burlarse o insultar a otros pequeños o adultos.
  • Pegar o romper cosas a propósito.
  • No cumplir con sus obligaciones o responsabilidades.

La mala educación en los pequeños no es una característica innata ni inalterable. Se trata de un inconveniente de aprendizaje que se puede alterar con una conveniente intervención educativa. Por eso, es esencial advertir y corregir este inconveniente lo antes posible, para eludir que se cronifique y se agrave con el tiempo.

Por qué es esencial suprimirla

La mala educación en los pequeños no solo es un inconveniente ética o estético. Es asimismo un inconveniente social y sicológico que tiene graves repercusiones de cara al desarrollo de los pequeños y para la convivencia. Ciertas de las razones por las cuales es esencial suprimir la ofensa en pequeños son:

  • Complica el proceso de socialización de los pequeños, ya que les impide establecer relaciones positivas y armoniosas con sus iguales y con los adultos. Esto puede producir rechazo, aislamiento, soledad o enfrentamiento.
  • Afecta al desempeño académico de los pequeños, ya que les resta atención, motivación e interés por el aprendizaje. Además de esto, puede provocar inconvenientes de disciplina, absentismo o abandono escolar.
  • Daña el desarrollo sensible y personal de los pequeños, ya que les impide desarrollar valores como el respeto, la empatía, la tolerancia o la solidaridad. Asimismo puede afectar a su autoestima, su autocontrol o su autoconcepto.
  • Compromete el futuro de los pequeños, ya que les complica adquirir las competencias precisas para integrarse en el planeta laboral y en la sociedad. Asimismo puede acrecentar el peligro de padecer problemas médicos mental, violencia o criminalidad.

Como se puede ver, la mala educación en los pequeños tiene un alto costo personal y social. Por eso, es preciso actuar desde todos y cada uno de los campos (familia, escuela y sociedad) para prevenir y combatir este inconveniente y fomentar una educación basada en el respeto, el civismo y los valores.


Causas de la mala educación en los pequeños

La mala educación en los pequeños no tiene una causa única ni simple. Se trata de un fenómeno complejo que depende de múltiples factores que interaccionan entre sí. Ciertos de estos factores son:

La repercusión de la familia en la mala educación de los pequeños

La familia es el primer agente educativo de los pequeños y el que más influye en su desarrollo. Por eso, es esencial que la familia cumpla con su función educativa y transmita a los hijos unos valores y unas reglas convenientes. Ciertos aspectos que pueden favorecer la mala educación en los pequeños desde la familia son:

  • La carencia de límites y reglas: cuando los progenitores no establecen unas pautas claras y congruentes sobre lo que está tolerado y lo que no, los hijos pueden sentirse confundidos o desorientados y actuar sin criterio ni control.
  • El estilo de crianza déspota o permisivo: si los progenitores ejercitan una autoridad excesiva o deficiente sobre sus hijos, pueden producir reacciones negativas como la rebeldía, la sumisión o la indiferencia. Lo idóneo es adoptar un estilo democrático o afirmativo, basado en el aprecio, el diálogo y el respeto mutuo.
  • El mal ejemplo de los progenitores: cuando los propios progenitores muestran una conducta inapropiada o contradictoria con lo que afirman, pueden trasmitir a sus hijos unos valores distorsionados o confusos. Los progenitores han de ser un modelo positivo para sus hijos y actuar con congruencia y responsabilidad.

La repercusión de la escuela

La escuela es el segundo agente educativo de los pequeños y el que más influye en su aprendizaje. Por eso, es esencial que la escuela cumpla con su función formativa e instructiva y ofrezca a los pupilos unas condiciones perfectas para su desarrollo. Ciertos aspectos que pueden favorecer la mala educación en los pequeños desde la escuela son:

  • La carencia de recursos y capacitación: cuando la escuela no cuenta con suficientes medios materiales y humanos para atender las necesidades educativas de los pupilos, puede producir una situación de precariedad o desatención que afecte a su desempeño y a su comportamiento.
  • El tiempo escolar negativo: si la escuela no promueve un entorno positivo y participativo entre todos y cada uno de los miembros de la comunidad educativa (pupilos, profesores, progenitores), puede producir una situación de enfrentamiento o desinterés que afecte a su convivencia y a su motivación.
  • El acoso escolar o acoso escolar: cuando ciertos pupilos padecen violencia física o sicológica por la parte de otros pupilos en el campo escolar, pueden desarrollar inconvenientes sensibles o conductuales graves que afecten a su autoestima y a su seguridad.

La repercusión de la sociedad

La sociedad es el tercer agente educativo de los pequeños y el que más influye en su socialización. Por eso, es esencial que la sociedad cumpla con su función integradora e inclusiva y garantice a todos y cada uno de los ciudadanos unos derechos básicos para su bienestar. Ciertos aspectos que pueden favorecer la mala educación en los pequeños desde la sociedad son:

  • La desigualdad y la pobreza: cuando ciertos campos sociales padecen situaciones de exclusión o marginación por motivos económicos, culturales o étnicos, pueden verse privados del acceso a unos servicios básicos como la salud o la educación.
  • Los medios y las redes sociales: si ciertos medios propagan contenidos inadecuados o manipulados sobre temas sensibles como la violencia, el sexo o las drogas, pueden trasmitir a los espectadores unos mensajes distorsionados o dañinos sobre la realidad.
  • La carencia de valores y civismo: cuando ciertos ciudadanos muestran una conducta desconsiderada o incívica cara las reglas, las autoridades o las personas que les rodean, pueden producir una situación de deterioro o falta de confianza en el tejido social.

causas de la mala educación en pequeños


Consecuencias de la mala educación en los pequeños

La mala educación en los pequeños tiene unas consecuencias negativas tanto a nivel individual como a nivel social. Ciertas de estas consecuencias son:

Consecuencias de la mala educación a nivel individual

  • Bajo desempeño académico: los pequeños que muestran una mala educación en el campo escolar, pueden tener contrariedades para concentrarse, para continuar las instrucciones, para trabajar en equipo o para solucionar inconvenientes. Esto puede repercutir en sus calificaciones y en su progreso académico.
  • Baja autoestima y autocontrol: cuando los pequeños muestran una mala educación en el campo personal, pueden tener contrariedades para valorarse, para reconocer sus fallos, para admitir las críticas o para regular sus emociones. Esto puede repercutir en su confianza y en su equilibrio sensible.
  • Inconvenientes de conducta y salud mental: pequeños que muestran una mala educación en el campo conductual, pueden tener contrariedades para amoldarse, para cumplir las reglas, para respetar los límites o para aceptar las consecuencias. Esto puede repercutir en su salud mental y en su bienestar sicológico.

A nivel social

  • Contrariedades para relacionarse con el resto: cuando los pequeños muestran una mala educación en el campo social, pueden tener contrariedades para comunicarse, para oír, para colaborar o para simpatizar. Esto puede repercutir en sus habilidades sociales y en su calidad de vida.
  • Rechazo y aislamiento social: los pequeños que muestran una mala educación en el campo relacional, pueden producir reacciones negativas en el resto, como el enfado, la indiferencia, la mofa o la agresión. Esto puede repercutir en su integración social y en su dicha.
  • Violencia y criminalidad juvenil: estos pequeños, pueden desarrollar actitudes antisociales o delictivas, como el vandalismo, el hurto, la extorsión o el consumo de drogas. Esto puede repercutir en su seguridad y en su porvenir.

Estrategias para eliminar la mala educación en los pequeños

La mala educación en los pequeños es un inconveniente que se puede prevenir y combatir con una conveniente intervención educativa. Para esto, es preciso actuar desde todos y cada uno de los campos (familia, escuela y sociedad) y aplicar ciertas estrategias que favorezcan el desarrollo de una educación basada en el respeto, el civismo y los valores. Ciertas de estas estrategias son:

Desde la familia

  • Establecer límites y reglas claras y congruentes: los progenitores deben acotar unas pautas de conducta que sean entendibles, razonables y consistentes para sus hijos. Estas pautas han de ser explicadas, consensuadas y aplicadas con solidez y flexibilidad, conforme cada situación. Así, los hijos van a aprender a respetar las reglas y a aceptar las consecuencias de sus actos.
  • Adoptar un estilo de crianza democrático o afirmativo: se debe ejercer una autoridad equilibrada sobre los hijos, basada en el cariño, el diálogo y el respeto mutuo. Este estilo implica oír, entender, orientar y respaldar a los hijos, sin caer en el autoritarismo o el permisivismo. Así, los hijos van a aprender a confiar, a expresarse, a negociar y a cooperar con sus progenitores.
  • Ser un modelo positivo para los hijos: los progenitores deben enseñar una conducta conveniente y congruente con lo que afirman, tanto dentro como fuera de casa. Esto implica ser respetuosos, educados, responsables y solidarios con el resto. Así, los hijos van a aprender a imitar, a admirar y a proseguir el ejemplo de sus progenitores.

Desde la escuela

  • Dotar de recursos y capacitación al profesorado: la escuela debe contar con suficientes medios materiales y humanos para atender las necesidades educativas de los pupilos. Esto implica contar con de espacios convenientes, materiales educativos, personal cualificado y formación continuada. Así, el profesorado va a poder ofrecer una enseñanza de calidad y amoldada a la diversidad de los pupilos.
  • Promover un tiempo escolar positivo y participativo: debe fomentar un entorno de convivencia armónica y cooperativa entre todos y cada uno de los miembros de la comunidad educativa (pupilos, profesores, progenitores). Esto implica crear espacios de diálogo, de intercambio, de resolución de enfrentamientos y de participación democrática. Así, los pupilos se van a sentir integrados, motivados e implicados en su proceso educativo.
  • Prevenir y combatir el acoso escolar o acoso escolar: debe velar por la seguridad y el bienestar de todos y cada uno de los pupilos en el campo escolar. Esto implica advertir, denunciar y sancionar cualquier forma de violencia física o sicológica entre los pupilos. Asimismo implica sensibilizar, orientar y respaldar tanto a las víctimas como a los atacantes y a los testigos. Así, se va a poder eludir o reducir el impacto negativo del acoso escolar sobre los pupilos.

Desde la sociedad

  • Reducir la desigualdad y la pobreza: la sociedad debe asegurar que todos y cada uno de los ciudadanos tengan acceso a unos servicios básicos como la salud o la educación. Esto implica fomentar políticas sociales que favorezcan la inclusión y la equidad de todos y cada uno de los campos sociales. Asimismo implica promover la solidaridad y la colaboración entre las personas. Así, se va a poder progresar la calidad de vida y las ocasiones de todos y cada uno de los ciudadanos.
  • Regular los medios y las redes sociales: se debe supervisar que los medios propaguen contenidos apropiados y veraces sobre temas sensibles como la violencia, el sexo o las drogas. Esto implica establecer unos criterios éticos y legales que regulen la producción y el consumo de estos contenidos. Asimismo implica instruir a las personas a fin de que sean críticas y responsables con el uso de estos medios. Así, se va a poder prevenir o disminuir al mínimo la repercusión negativa de estos medios sobre las personas.
  • Fomentar valores y civismo entre los ciudadanos: debe impulsar una cultura basada en el respeto, el civismo y los valores. Esto implica propagar mensajes positivos que fortalezcan estos principios entre las personas. Asimismo implica ofrecer espacios e ideas que faciliten la participación ciudadana y el compromiso social. Así, se va a poder progresar la convivencia y la cohesión social.

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Conclusión

La mala educación en los pequeños es un inconveniente que afecta al desarrollo de los pequeños y a la convivencia social. Se trata de un inconveniente complejo que depende de múltiples factores que interaccionan entre sí. Por eso, se requiere una intervención educativa integral que involucre a todos y cada uno de los agentes (familia, escuela y sociedad) y que aplique unas estrategias que favorezcan el desarrollo de una educación basada en el respeto, el civismo y los valores.

La educación es uno de los pilares esenciales de cara al desarrollo de los pequeños y de la sociedad. Por eso, es preciso suprimir la mala educación y ofensa en los pequeños y promover el civismo. De este modo, vamos a poder contribuir a formar personas felices, eficientes y responsables que puedan edificar un futuro mejor para ellos mismos y para todos.😊

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Para finalizar, nos encantaría conocer tu opinión o tus consejos sobre la mala educación en los pequeños y de qué forma suprimirla. ¿Qué te ha semejado el artículo? ¿Qué estrategias usas para promover el respeto y el civismo en los pequeños? ¿Qué contrariedades o desafíos hallas en este campo? Déjanos un comentario y comparte tu experiencia con nosotros. ¡Mil gracias por tu atención y tu cooperación! 😊

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© dos mil veintitres ▷ Educapeques ➡➤ [  La mala educación en los niños es un problema que podemos solucionar juntos. ] Escuela de progenitores ✏️ Ángel Sánchez Fuentes | 👨‍🎓Enseñante y autor de weblogs educativos @educapeques

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