Las segundas viviendas en zonas rurales ayudan a superar el estrés generado por las grandes ciudades

El estrés que las ciudades generan en las personas que residen en ellas aumenta la venta de casas, como segunda vivienda, en zonas rurales. La opción de poder desconectar los fines de semana, y días festivos, del bullicio de los coches y del paisaje de altos edificios, es una alternativa que cada vez está más en alza.

Conceptos como naturaleza, paz, tranquilidad, desconexión y un largo etcétera de términos relacionados evocan en la mente de las personas imágenes que las proyectan a paisajes rurales. Y es que las zonas ubicadas lejos de las ciudades, y en parajes naturales, son lugares que sirven como fuente de carga para el espíritu.

Muchos que tienen como residencia habitual la ciudad, y desarrollan sus actividades diarias en ella, se ven “obligados” a comprar una segunda vivienda en las mencionadas zonas rurales. Esto se convierte en una necesidad, pues el ritmo que las ciudades imponen puede ocasionar un proceso de deshumanización en las personas. El ruido del tráfico, el bullicio del gentío y los paisajes de cristal y cemento hacen que los seres humanos desconecten de la auténtica fuente de energía, la naturaleza.

Las residencias rurales

Las residencias rurales, como segunda vivienda, son una opción muy recomendable. Estas ofrecen la posibilidad de ser acondicionadas al gusto de los propietarios. Muchos de ellos instalan pequeños huertos para el consumo propio, o acondicionan la entrada y los alrededores con jardines ecológicos. Este tipo de trabajos requieren de un conocimiento básico en lo referente a la horticultura y jardinería. A este respecto se puede obtener información y asesoramiento en el sitio web guiaverde.com.

Aprovechando el espacio que estas residencias disponen, normalmente la mayoría de metros cuadrados son de superficie exterior, las familias con niños o hijos jóvenes optan por instalar piscinas para las épocas de mucho calor. En especial, estas viviendas se ubican en zonas donde la playa o el río quedan muy retiradas.

En MegaPiscinas se pueden encontrar una gran variedad de éstas. La oferta es amplia pues existen diferentes modelos para los distintos tipos, y necesidades, de familias. Por ejemplo, no requieren el mismo tamaño de piscina una familia con un bebé recién nacido, que una familia numerosa con todos los hijos ya crecidos y en época adolescente.

La instalación de estas piscinas no tiene porqué resultar ser muy complicada. Algunas solamente requieren de una conexión cercana a electricidad para poder conectar el cable que activa el compresor que las hincha. La resistencia de éstas a impactos y objetos punzantes, es menor que las fabricadas en otros materiales más duraderos, por ello el precio es significativamente menor.

Existen otra clase de piscinas más robustas y con mayor capacidad. La instalación que requieren implica un proceso más complejo de montaje que en el caso de las hinchables. Pero, para este trabajo de puesta en marcha se puede contar con la ayuda de los profesionales que los fabricantes y vendedores proveen.

Además, el agua que acumulan las piscinas no tiene porqué cambiarse diariamente, pues esto implicaría un coste muy elevado de mantenimiento. La mayoría de las piscinas desmontables incluyen un kit depurador, con el cual poder disfrutar de la tranquilidad que un baño limpio y relajante aporta.

La seguridad

Las segundas viviendas en zonas rurales representan un oasis para quienes residen en las grandes urbes. Pero también pueden generar cierta incertidumbre si no se cuentan con los sistemas de seguridad adecuados. Los ladrones están al acecho tanto en las ciudades como en las poblaciones pequeñas.

Para evitar los ataques de vandalismo, los ideal es contar con cerraduras de última generación que neutralicen las acciones de los ladrones. Por ejemplo en zonas rurales en el entorno de la costa de Vizcaya pueden recurrir a los servicios profesionales de cerrajeros en Bilbao.
Escapar del estrés urbanita y volver a conectar con la naturaleza es posible. Para ello, las casas ubicadas en zonas rurales son enclaves ideales. Disfrutar de estas instalaciones es la solución para reponerse a la presión que somete el entorno ciudadano.

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