La luciérnaga mágica ⇨ Cuento infantil con valores

Cada pequeño debe descubrir las capacidades para de esta forma conseguir ser feliz y cumplir sus metas. Esto se debe inculcar desde temprana edad, pues a lo largo de la niñez los pequeños empiezan a comprender el planeta y sobre todo a sí mismos. La luciérnaga mágica es un cuento en el que los pequeños van a aprender sobre sus capacidades y lo esencial que es el autovalor.


La luciérnaga mágica

Érase una vez un planeta perfecto, en el que el sol alumbraba los días y la luna, las noches. Todo era dicha para los humanos, las hadas mágicas, los duendes y los animales. Reinaba la paz y la esperanza, con lo que jamás había inconvenientes.

Sin embargo, un día el sol no salió como lo hacía todas y cada una de las mañanas y los seres que habitaban la Tierra entraron en una profunda depresión.

Las hadas mágicas velozmente le preguntaron a los duendes qué sucedía. El duende mayor les afirmó que un ogro solitario había encerrado la paz y la calma en el centro de la tierra.

El ogro, aparte de ser solitario, era muy envidioso, puesto que no aguantaba que el resto fuesen felices.

La única solución a fin de que el sol volviese a alumbrar los días y los habitantes de la Tierra fueran felices, era que el ogro sintiese amor, algo bastante complicado de lograr.

El hada mayor y el duende mayor se reunieron para buscar una solución al inconveniente. De ahí que, con sus poderes mágicos consiguieron crear una luciérnaga con ocho patas y cuatro alas.

El propósito primordial de la luciérnaga era que la esperanza y la paz volviesen a reinar en el planeta, con lo que la luz debía asimismo retornar.

El hada y el duende le afirmaron a la luciérnaga que el camino más fácil no siempre y en todo momento es el indicado y el amor era lo único que la podría asistir. Además, debía tocar su corazón a fin de que el hada le pudiese trasmitir los buenos sentimientos y sus antenas, en caso de que necesitara sabiduría.

El largo camino de la luciérnaga

Al llegar al centro de la Tierra, la luciérnaga observó 2 caminos posibles. El primero era corto y totalmente alumbrado, al paso que el otro largo y bastante obscuro.

De manera inmediata la luciérnaga recordó lo dicho por el hada y el duende sobre el camino más fácil, por lo que decidió tomar el más bastante difícil.

Cuando se hallaba recorriendo el camino, la luciérnaga escuchó unos sonidos perturbadores; no obstante, tocó su corazón y el hada le afirmó que debía meditar en cosas bellas, ser valiente y estar al loro.

Al meditar de forma positiva, la luciérnaga consiguió recorrer todo el camino sin mayores contrariedades. Cuando llegó, se halló con un anciano que cuidaba una puerta.

La luciérnaga le preguntó al anciano si podía pasar, mas este le afirmó que no era posible, salvo que respondiera 3 acertijos apropiadamente. Además de esto, le comunicó que si fallaba uno, moriría.

De manera rápida la luciérnaga recordó el poder que le daría el duende y tocó sus antenas para ser más sabia, admitiendo el reto al momento.

Las preguntas del anciano fueron:

  • ¿Qué es la primera cosa que harías al estar bajo el sol?

La luciérnaga respondió que la primera cosa que sucedería si estuviera bajo el sol de nuevo sería que su cuerpo haría sombra.

El anciano, bastante conmovido, le afirmó que había contestado adecuadamente la primera pregunta.

  • ¿Qué hay dentro de un orificio profundo?

La luciérnaga creyó que las preguntas eran muy simples y respondió que no había nada.

El anciano de nuevo le respondió que estaba en lo cierto.

  • En mis manos se halla una mariposa, ¿va a estar viva o bien fallecida?

La luciérnaga empezó a desesperarse y no sabía qué contestar, pese a que se tocaba el corazón y las antenas.

El anciano se percató de eso y le afirmó que debía sosegarse, puesto que la ansiedad y la desesperación no la llevarían a ningún lado. Además de esto, sola tenía la posibilidad de solucionar el acertijo, según él.

La luciérnaga recordó que el hada y el duende jamás estuvieron con ella, sino la confianza en sí fue la clave para superar todos y cada uno de los obstáculos que se le presentaron en el camino. De ahí que le respondió al anciano: «En realidad, la mariposa podría estar viva o bien fallecida, pues no depende de mí, sino más bien de las manos en las que se halle.

El anciano, palpablemente conmovido, le afirmó que había contestado correctamente y le abrió la puerta del orificio.

Inmediatamente la luciérnaga entró y recogió la paz y la esperanza para llevarlas de nuevo a la superficie.

El regreso a la dicha

Incluso de esta forma, su misión aún no había concluido, por el hecho de que debía volver. Además de esto, a fin de que la paz y la esperanza volviesen al planeta, era preciso conseguir la luz, que la tenía el ogro.

Cuando estaba retornando, la luciérnaga de nuevo escuchó los sonidos perturbadores; si bien recordó que debía confiar en sí, por lo que se dedicó a oír detalladamente.

Los sonidos resultaron proceder del ogro, quien estaba poseído por la envidia. La luciérnaga consiguió desilusionarlo y separar por siempre la envidia de él.

El ogro, agradecido con la luciérnaga, le dio la luz como gratitud y la acompañó hasta donde estaban el hada y el duende. Allá todos juntos unieron la luz, la paz y la esperanza, y las extendieron alrededor del planeta.

La luz del sol y la luna retornaron y todos y cada uno de los seres de nuevo fueron felices, sobre todo el ogro y la luciérnaga.


Moraleja

La luciérnaga no confiaba en sus capacidades ni creía en sí, con lo que el hada y el duende la debieron asistir. A Dios gracias comprendió en un instante bastante difícil que debía confiar más en sus capacidades y no depender de lo que pensasen o bien afirmaran el resto.

Por otro lado, el ogro aprendió que el amor y la dicha son fundamentales. También, estaba poseído por la envidia, algo que jamás va a ser bueno ni va a ayudar en la vida.

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