El peso de la industria podría elevarse al dieciocho por ciento del Producto Interior Bruto en la España cincuenta, conforme PwC y Siemens

El estudio ‘Claves y también inversiones estratégicas para una España 5.0’, elaborado por PwC con el patrocinio de Siemens España, pone la tecnología digital al servicio de un modelo económico más sustentable, resiliente y centrado en las personas. id:setenta novecientos noventa y seis

Siemens y PwC han presentado esta mañana el informe ‘Claves y también inversiones estratégicas para una España cincuenta’, un detallado análisis sobre la actual situación de la economía de España y los desafíos que tiene por delante el país para abordar un cambio de modelo productivo que robustezca el tejido industrial, mejore la resiliencia de las infraestructuras y adapte el campo energético al proceso de digitalización.

En la presentación, que contó con la participación, entre otras muchas autoridades, de la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto; del presidente de la CEOE, Antonio Garamendi; y de los presidentes de Siemens y PwC, Miguel Ángel López y Gonzalo Sánchez, respectivamente, se anunciaron planes y actuaciones ambiciosas para lograr elevar el peso del campo industrial al dieciocho por ciento del Producto Interior Bruto y lograr, en un plazo de diez años, que el setenta y cuatro por ciento de la energía generada en España sea de origen renovable.

El estudio profundiza en la ocasión histórica que España tiene ante sí para renovar su modelo productivo y hacerlo más resiliente y sustentable, merced al impulso que van a suponer los ciento cuarenta millones de euros que la UE (Unión Europea) inyectará próximamente por medio de los diferentes mecanismos contemplados en el Plan de Restauración y Resiliencia.

En conjunto, este país va a percibir a lo largo de los próximos 6 años setenta y dos millones de euros en subvenciones no reembolsables y sesenta y ocho millones de euros en créditos. Estos fondos, que equivalen al once por ciento del Producto Interior Bruto, duplicarán los treinta y nueve.900 millones de euros recibidos de los fondos de cohesión en el periodo dos mil catorce-dos mil veinte. Se trata, por consiguiente, del mayor plan financiado hasta el momento por los presupuestos comunitarios ?1,8 billones de euros para todo el conjunto de la Unión Europea?.

Estas magnitudes ofrecen una idea del impacto que ha ocasionado la COVID-diecinueve en la economía y del ingente reto que va a suponer superarlo y salir reforzados de la compleja situación en la que se halla la mayor parte de los países. Dada esta encrucijada, el informe de PwC y Siemens hace un profundo análisis del tejido productivo de España, de las necesidades como país y de los cambios y actuaciones que deberían adoptarse para emplear, de la manera más eficaz posible, los recursos de los que se marcha a contar con.

Todo ese plan de actuaciones y también inversiones daría sitio a lo que el estudio llama la España cincuenta, un modelo de país más sustentable y centrado en las personas, basado en una industria más digital y competitiva y apoyado en el desarrollo de infraestructuras más inteligentes y eficaces.

Esta España cincuenta requeriría de nuevos modelos de negocio, una precisa integración de diferentes tecnologías digitales y una apuesta decidida por la creación de ecosistemas colaborativos. Una simbiosis que dejaría crear nuevas soluciones a los desafíos actuales y iluminar un futuro prometedor.

Impulso a la industria

En los últimos trimestres, la industria de España ha sufrido de forma ostensible el impacto de la pandemia. En una gran parte, debido a que el noventa y nueve con cuatro por ciento del tejido productivo lo componen pequeñas y medianas empresas y, de ellas, un ochenta y cuatro por ciento son microempresas. Esta realidad ha hecho que la contribución del campo al Producto Interior Bruto se haya distanciado en los últimos tiempos del veinte por ciento marcado hace unos años por el Horizonte dos mil veinte. Además de esto, esta clase de empresas tan pequeñas son asimismo más frágiles a las amenazas que implica una sociedad hiperconectada como la presente, con incesantes adaptaciones a las alterables necesidades.

Hay que tomar en consideración, además de esto, que el empleo masivo de dispositivos móviles, la computación en la nube (Cloud y Edge Computing), la inteligencia artificial (IA), el Internet de las cosas (IoT), la robótica, la RA, la impresión 3D, los drones, el 5G o bien el gemelo digital, por refererir ciertas nuevas tecnologías, se han transformado en realidades poco a poco más frecuentes que han transformado radicalmente toda la cadena de valor del proceso productivo.

A este contexto hay que incorporar que la economía de España no recobrará los niveles anteriores a la crisis hasta, por lo menos, mediados de dos mil veintitres, conforme múltiples estimaciones. Por este motivo, reindustrializar el país, a juicio de los especialistas que han elaborado el informe, contribuiría a acrecentar el peso y relevancia de un campo económico que es menos volátil y dependiente del turismo, y asimismo garantizaría el suministro local de recursos y servicios indispensables en situaciones críticas, como la reciente pandemia, al contar con un tejido industrial más flexible y capaz de generarlos.

Una de las primordiales actuaciones que el informe aconseja es establecer lo antes posible una estrategia clara entre las administraciones públicas y las compañías privadas para sostener el liderazgo de los campos industriales en los que España es líder. Por todo ello, el estudio invita a crear un marco normativo estable que promueva la eficacia energética en las industrias electro-intensivas; a establecer incentivos claros a la adquisición de nueva tecnología; a asistir a las pequeñas y medianas empresas a medrar y digitalizarse ?siempre con los mayores estándares de ciberseguridad?, y a impulsar la cooperación público-privada para promover la formación digital de los profesionales y lograr atraer talento digital. Este punto es clave, en tanto que el upskilling profesional masivo de la fuerza laboral podría inducir un incremento de la riqueza equivalente al seis con siete por ciento del Producto Interior Bruto en dos mil treinta y producir, de manera adicional, doscientos veinte nuevos trabajos. En este sentido, el presidente de Siemens España, Miguel Ángel López, apuntó a lo largo de la presentación que, lejos de lo que se pueda meditar, “la digitalización no reemplaza a las personas, sino cambia su rol y las libera de efectuar labores mecánicas». Por su lado, Gonzalo Sánchez, presidente de PwC España, destacó la relevancia de “apostar de forma decidida por la digitalización, en especial en las pequeñas y medianas empresas, que forman el grueso de nuestra realidad económica y que pueden aprovechar esta ocasión para ganar masa crítica y encarar los desafíos de nuestra economía”.

Y es que la industria de España adolece, en estos instantes, de un bajo consumo de recursos de equipo y maquinaria, padece por un elevado costo energético, sufre bajas tasas de inversión en I+D+i, y carece del preciso alineamiento con el ámbito educativo. Es preciso, por esta razón, que se acentúe la participación en industrias de más valor y claro potencial, como la producción de hidrógeno de origen renovable o bien el desarrollo de servicios Cloud, por poner dos ejemplos, y disminuir al mínimo de esta manera la excesiva dependencia de distribuidores externos, como ocurre hasta el momento.

La ejecución de estos planes aceleraría la transformación tecnológica y digital de la industria de España y dejaría un desarrollo económico más sustentable, basado en la productividad del trabajo, la eficacia y el conocimiento. La industria manufacturera mejoraría de forma notable su competitividad internacional, merced al despliegue del IoT, la robótica, el Smart Data o bien 5G, transformándose en una industria más inteligente, puntera, renovadora, sustentable y con una menor huella ambiental.

Esta nueva ‘industria 5.0’ sostendría de la precedente cuarenta la hiper conectividad, que deja llevar el dato de los sensores hasta el algoritmo de computación en la nube o bien en la capa Edge, donde las herramientas de predicción adelantan y dejan la toma de resoluciones.

Además de esto, esta comunicación inmediata entre las máquinas y la nube se haría más fácil, merced al desarrollo del 5G industrial, el nuevo estándar de comunicación 100 veces más veloz. El impacto del 5G en los ámbitos industriales clave podría llegar a lograr el 0,3 por ciento del Producto Interior Bruto en dos mil veinticinco y el 1 por ciento en dos mil treinta. En suma, la consolidación de una industria más digital dejaría a España ser más competitiva, flexible y acomodable a los cambios, aparte de prosperar la seguridad y estabilidad de sus trabajadores.

Estas medidas podrían tener un impacto del 0,11 por ciento del Producto Interior Bruto de España en dos mil veinticinco, y del 0,36 por ciento en dos mil treinta (en torno a mil trescientos y cuatro mil quinientos millones de euros, respectivamente), incrementando la participación de la industria del dieciseis por ciento al dieciocho por ciento del Producto Interior Bruto a fines de la próxima década.

Infraestructuras inteligentes más eficaces

En lo que se refiere al impacto que este plan de actuaciones tendría en el campo de las infraestructuras (desde las construcciones inteligentes, a las nuevas soluciones de movilidad, electrificación o bien autoconsumo), el estudio apunta que se impone en estos instantes la necesidad de avanzar cara la monitorización y administración recóndita de elementos como la climatización, la iluminación, el aforo o bien la seguridad, singularmente en infraestructuras críticas como centros de salud, aeropuertos o bien centros de datos.

Hay que tomar en consideración que, por servirnos de un ejemplo, las edificaciones son responsables de cerca del treinta y seis por ciento del consumo energético mundial y del treinta y nueve por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por este motivo, el autoconsumo y la eficacia energética se configuran como elementos esenciales para la descarbonización de la economía.

A principios de la década de los dos mil, el parque de infraestructuras era muy moderno mas, en los últimos tiempos, debido al menor esmero en nueva dotación y renovación de infraestructuras, la situación ha alterado. Como consecuencia, la administración activa y también inteligente de estas infraestructuras en concepto de control y monitorización o bien eficacia energética es limitadísima. Con la conveniente inversión se optimaría el consumo de recursos y mejoraría la administración de las redes a través, por servirnos de un ejemplo, de las Smart Grids.

Las construcciones de la España cincuenta serían prosumidores de energía, considerablemente más activos y con potestad para producir electricidad, utilizarla, venderla, guardarla o bien repartirla a las redes inteligentes, formando de esta manera un ecosistema integrado.

Conforme el estudio de PwC y Siemens, hay que tener presente, en todos y cada resolución estratégica que se adopte, que el planeta va a precisar en el futuro producir dos con cinco veces más electricidad de la que consume el día de hoy para calentar edificios, desplazar automóviles o bien nutrir procesos industriales. Por esta razón, es indispensable apostar de manera contundente por las fuentes renovables, que son las únicas que garantizarían la sostenibilidad, así como una conveniente estrategia de almacenaje conectado a la red para acrecentar su confiabilidad.

En este sentido, juega un papel determinante el reto de encarar de forma ambiciosa el desarrollo y también implementación de la movilidad eléctrica. Y es que la disrupción del y también-car y el desarrollo de los nuevos esquemas ‘as a service’ están revolucionando la industria de la automoción. Conforme los especialistas de PwC, en el campo del transporte hay 3 esenciales carencias: una deficiente infraestructura de recarga, graves problemas administrativos para desarrollar esa red de forma congruente y una baja percepción del peligro cibernético.

Por este motivo, el informe ‘Claves y también inversiones estratégicas para una España cincuenta’ plantea que se aprovechen los espacios públicos (aparcamientos, centros comerciales) para extender la red y promover una nueva cultura de movilidad más compartida, apoyada en cargas nocturnas y con un mayor intercambio de energía. A su juicio, si bien el vehículo eléctrico se presente como la primordial solución para la descarbonización en un corto plazo, asimismo podría hibridarse en el largo con el hidrógeno (H2), cuando su producción verde a gran escala sea viable y los costos de fabricación de los automóviles de H2 sean menores.

En este sentido, el informe resalta el potencial del H2 que, a pesar de no ser una fuente primaria de energía, como lo pueden ser el sol o bien el viento, sí es un vector energético clave siendo capaz de guardar energía para poder ser liberada de forma gradual cuando sea preciso, con lo que juega un papel clave en el desarrollo del almacenaje a gran escala de excedentes renovables.

España debe avanzar asimismo en reducir la congestión urbana; promover una mayor utilización de formas limpias de transporte ?como el tren o bien la movilidad eléctrica compartida?o fortalecer la intermodalidad, tanto en el transporte de mercaderías como de viajantes. Y es que el transporte por carretera representa una tercera parte del consumo de la energía final en España, debido en especial a la antigüedad del parque móvil y el empleo extendido del vehículo privado.

Nuevo paradigma

Todos estos cambios suponen una profunda transformación de la realidad actual, en tanto que la batería supone un cuarenta por ciento del total del valor añadido del vehículo eléctrico.

La situación de partida es expresamente mejorable, en tanto que los automóviles eléctricos representan en nuestros días solo el 0,2 por ciento del parque automovilístico total.

Mas la consolidación de los nuevos hábitos va a facilitar que en dos mil treinta circulen en España unos 5 millones de automóviles eléctricos (el veinte por ciento del parque total).

En este sentido, el propio Gobierno ha anunciado últimamente cambios radicales y ambiciosos planes para lograr los cincuenta.000 puntos de recarga en dos mil veintitres. Ese es el camino. Países como China llevan mucha ventaja y ya se han comprometido, por poner un ejemplo, a que en dos mil treinta y cinco el cincuenta por ciento de las matriculaciones sean de automóviles eléctricos.

Conforme el estudio, España debe ahondar en estas mega tendencias que dibujan una sociedad más limpia, más sustentable y más digital. Es el instante de actuar, de apostar por una España más moderna y resiliente.

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