Descalabro en los negocios – Agustín Grau

El descalabro en los negocios es una realidad (triste, claro) habitualmente, mas en ocasiones las cosas son tan evidentes que lo extraño sería acertar…

Te afirmaré algo: me pasa una cosa: no veo fallecidos, como el pequeño de El sexto sentido, mas sí intuyo cosas en cuestión de segundos.

Me pasa algo así: voy por la calle, paseando, pensando en mis cosas, observando la existencia, hablando con alguien (si voy con alguien, claro, aún no he llegado a charlar solo) y de pronto mi vista se detiene en un comercio, me detengo mismo, entrecierro los ojos y digo, como poseído por la gracia divina: esto cerrará.

Y a las poquitas semanas paso nuevamente y está cerrado.

¡Qué gafe eres!

Nooo…, es que hay cosas que se ven venir. O bien tal vez no tanto, quizás solo lo veo , mas para mí es tan evidente…

Asimismo hay que decir algo:

El descalabro empresarial realmente no es tal

Deseo decir que a todos nos da mucha saña perder dinero, mas lo que sucede habitualmente es que sencillamente no alcanzamos los objetivos que deseábamos.

Puede que nos hubiésemos marcado unos ingresos X por mes y no los alcanzamos, nos quedamos muy por debajo. ¡Hemos fracasado!

O bien es posible que nos arruinemos mas ese aprendizaje nos deja regresar a hacerlo sobre seguro, de otra manera, y entonces ganamos considerablemente más de lo que pensábamos al comienzo, con lo que si hacemos la media…

En suma, que no pasa nada por fallar. Se vuelve a hacer y punto. Como afirmaba aquel, ya conoces una forma de no hacerlo, ya conoces una forma equivocada, te queda menos para el éxito…

Si aprendemos, claro. La cuestión es que no aprendemos.

Este es un caso específico de descalabro en los negocios

Bueno, puesto que voy a ir a un caso específico.

Hace unas semanas paseaba por la urbe.

Observé que en un sitio en el centro habían abierto una tienda de condimentas, cafés, tes, infusiones, etcétera

Hasta acá aún no hay rastros de descalabro. La muchacha está en su derecho a tener su tienda, claro.

La cuestión es que:

1.- El diseño de los productos era como super mega moderno. Los especieros, por poner un ejemplo, o bien los recipientes para la sal, eran algo como esto:

Vamos, que te afirman que es pimienta y te lo crees, mas semeja una nave espacial, te da la impresión de que de un instante a otro saldrá un extraterrestre reptando por la rejilla…

dos.- Había una enorme cantidad de posibilidades de elección. Podías seleccionar no sé cuántas clases de sal, no sé cuántas clases de pimienta… Infinitas posibilidades. Todas y cada una de las sales del planeta a tu alcance. Todo de todo en múltiples formatos (todos psicodélicos, eso sí) y variaciones.

Alguien podría decir: puesto que éxito seguro. Un producto que se consume, como el te, la sal…, con un diseño moderno y posibilidades de elección… Negocio redondo…

Sí, preciso, redondo, tan redondo que te caes derecho en el precipicio.

Porqué fracasa el negocio precedente (o bien porqué le quedan un par de días a su dueña)

(Era una muchacha. La vi por el cristal. No era empleada. Tenía esa pose incontrovertible de las dueñas)

Mis razones:

Primero.- La gente no está lista para las revoluciones.

A la gente le agrada lo renovador, lo disruptivo, mas en un orden. No está dispuesta para un cambio radical de un día para otro. Un bote de pimienta puede ser más bonito o bien más feo, más ergonómico o bien menos, mas no te puedes llevar a tu casa un instrumento que semeja que te explotará de un instante a otro. La psique, eso, no lo permite. A nivel de charla banal, cuando hablas con los amigos tomando café, sí, mas el cerebro reptil es otra cosa.

La psique, en consecuencia, no admite un cambio radical. Puedes admitir recipientes de sal modernos, mas que se note que son recipientes de sal. Entonces, primera clave: novedad sí, mas en un orden. Que vendas una mejora de algo ya existente, no algo absolutamente diferente a lo existente.

(inciso mega esencial -actualización-: acabo de tener la corroboración de esto.

No es que haya experimentado otro éxtasis divino de los míos, mas tras redactar y maquetar este artículo, leo en el libro de Seth Godin que llevo ahora entre manos:

“Convertirse en el que establece la próxima fase implica un salto: un salto cara una nueva forma de hacer las cosas, de una manera un tanto mejor y un tanto inopinada. Si bien, si el salto es demasiado largo, la tribu no te seguirá”.

El subrayado es mío. No podría haberlo dicho mejor. Él, claro, ni fallecido. Mas me viene como anillo al dedo a fin de que veas que no me invento las cosas… ?.)

Segundo.- La psique, con tanta elección, se bloquea.

A todos nos agrada tener posibilidades de escoger, mas si las posibilidades son muchas nos bloqueamos. Yo soy el primero a quien le pasa.

Te agrada seleccionar entre pimienta blanca, negra y alguna moderna que hayan traído de por ahí, mas tener que escoger entre quince pimientas… Puesto que no… Acabas yendo al Mercadona de siempre.

¿Por qué razón se confunde la gente con todo esto y fracasa?

Por el hecho de que confunde el romanticismo con los negocios.

Tiene un ideal, un sueño, se visualiza en su tienda chic con sus tarritos, se conmueve y se viene arriba.

Mas es que una cosa es el romanticismo y otra los negocios. O bien la realidad.

Deseo poner un negocio de cosillas chachis de decoración. Qué bonito…

Deseo abrir una tetería con tes del planeta. Qué tierno…

Deseo abrir…

A ver: una cosa es lo que habita en tu psique y en el planeta de los sueños y la fantasía y otra la realidad. Y la realidad, en ocasiones, en muchas ocasiones, afirma que tu realidad no es la realidad de los demás… Mas despreocúpate, a mí asimismo me pasa, creo que la gente es como , y claro, no es de esta manera, cada uno de ellos tiene su mapa (esto es PNL).

¿Qué es, entonces, lo que triunfa?

Sencillez.

Simplicidad.

Los pies en el suelo.

Cosas que sirvan, cosas que se consuman, envoltorio bonito (sin estridencias), costo conveniente, buen trato, buena posventa y una sonrisa en la boca.

Como toda la vida. Ya está.

Te he ahorrado un master en Harvard ?.

Es el los pies en el suelo como clave del éxito del que hablo en el presente artículo (con otro ejemplo específico).

Un abrazo!

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