De qué manera emplear colores cálidos y fríos en la decoración de tu casa

Fuente: Zara Home

El color es uno de los recursos más esenciales en el momento de decorar un entorno. Seleccionarlo adecuadamente puede transformarse en la clave para triunfar de pleno, y hacerlo mal puede suponer la ruina ornamental de un espacio. El día de hoy deseamos darle unas claves útiles a fin de que sepas de qué manera emplear colores cálidos y frío en un espacio.

De todas y cada una de las herramientas eficientes con las que contamos para diseñar un espacio, el color es una de las más esenciales. Podemos lograr muchas cosas merced a los colores. De ahí que, en ocasiones nos asaltan dudas en el momento de escoger la paleta cromática para decorar cualquier entorno de la casa. ¿Es mejor seleccionar colores cálidos y fríos? ¿Conjuntarlos? Acá te damos ciertas pautas prácticas que te ayudarán.

Colores cálidos y fríos: ¿combinados o bien separadamente?

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colores cálidos y fríos
Fuente: Ikea

En el momento de escoger qué colores cálidos y fríos vamos a usar para decorar una estancia de nuestra casa, son múltiples los aspectos que tenemos que tener en consideración. El panorama de los colores cálidos lo forman la gama de los amarillos, de los naranjas, de los colorados, los cobrizos y castaños, etcétera Y, como es natural, sus derivados y posibles mezclas.

Son todos aquellos colores que aportan calidez a un espacio, que hacen más agradable y cómoda una habitación. Resultan muy convenientes para espacios extensos y de enormes dimensiones, en tanto que aproximan y hacen los espacios más agradables y reducidos. Son capaces de elevar la temperatura de cualquier entorno.

La paz de los colores fríos

Fuente: Maisons du Monde

En el lado opuesto están las distintas gamas que componen el cosmos de los colores fríos. El azul, el verde, el morado claro, etcétera Transmiten calma, relax, serenidad… Son tonalidades que se asocian a cosas como el mar, el cielo, el hielo, la nieve y el frío.

Fuente: Ikea

Van realmente bien en espacios reducidos, en habitaciones pequeñas, puesto que transmiten sensación de amplitud y ligereza visual. Empléalos en dormitorios y baños, y en todas y cada una aquellas estancias en las que procures el reposo y el relax.

La busca de la emoción

Fuente: Zara Home

Una pregunta interesante que tienes que hacerte en el instante en que vayas a escoger la paleta cromática con la que deseas decorar tu casa, es de qué forma deseas sentirte en ese espacio en cuestión. Qué deseas trasmitir a todos los que entren en tu salón, o bien en el recibidor de tu casa.

Es esencial proponerse esa cuestión, en tanto que los colores cálidos y fríos transmiten emociones, que pueden ser más intensas o bien más sutiles. Todo depende del tono y del grado de intensidad por el que optes.

Por servirnos de un ejemplo, los tonos más cálidos del fantasma cromático evocan emociones intensas como la alegría, la pasión, la diversión… Son estimulantes y transmiten energía. Los colores fríos, por contra, evocan relax y calma. Resultan idóneos para evocar la calma.

En el equilibrio está la clave

Fuente: Ikea

En el proceso de decidir qué combinación de colores va a dominar un espacio concretamente, lo idóneo conforme los especialistas es buscar la armonía entre los colores cálidos y fríos. No es preciso que apuestes por un género de tonalidades solamente, sino lo mejor es usar los dos.

Para conseguir un salón agradable, por poner un ejemplo, puedes partir de una base configurada con colores cálidos, y incorporar después ciertos toques de colores fríos para compensar el resultado global.

Fuente: Ikea

Si lo que quieres es decorar un dormitorio con colores fríos para conseguir un entorno de reposo, toma como base colores fríos y agrega algún elemento en un tono caluroso, bien en la ropa de cama, en unos cojines, etcétera

La luz, un factor fundamental

Fuente: Zara Home

En lo que a la elección de los colores se refiere, la cantidad de luz que recibe un espacio determinado es un condicionante a tener en consideración. Nos agradan los entornos lumínicos y claros, singularmente si estamos decorando habitaciones pequeñas, en las que los metros cuadrados escasean. No obstante, el tratamiento de la luz no tiene tanto que ver con la temperatura del color, sino más bien con los tonos más claros o bien oscuros que escojamos.

Como sabes, cuanto más claros sean los colores que emplees para pintar las paredes y otras superficies extensas en la habitación, mayor va a ser la sensación de amplitud que conseguiremos. Y del revés, si optas por tonos oscuros el entorno va a parecer más reducido. De ahí que las paletas cromáticas intensas y oscuras van mejor en espacios extensos. Y esta regla vale tantos para colores cálidos y fríos.

Una vez analizados los factores en los que debemos fijarnos para escoger los colores para nuestra decoración, nos percatamos de que en decoración, como en otras facetas de la vida, el equilibrio es la clave para conseguir el éxito.

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