De qué forma tomar resoluciones – Agustín Grau

Ser capaces de tomar resoluciones no es siempre y en toda circunstancia una cuestión que venga servida, especialmente cuando estas implican cambios esenciales en nuestras vidas.

(Este NO es un artículo mío, sino más bien un artículo convidado de Alejandro Vera –Ver mini bio al final-)

En estas líneas compartiré contigo una reflexión sobre el temor al cambio y ciertas claves para facilitar la labor de toma de resoluciones que, a lo largo de mi ejercicio como sicólogo, he visto que han funcionado.

El temor al cambio que provoca la toma de resoluciones bastante difíciles

Decidir desamparar una relación de pareja, mudar de trabajo, tener hijos o bien emprender, serían ciertos ejemplos de resoluciones bastante difíciles.

Ciertos términos frecuentes que encuentro en consulta, cuando llegan personas que tienen ante sí alguna resolución difícil que tomar, son bloqueo, desorientación o bien sofocación.

Lo que transforma en bastante difícil a una resolución es que en todos y cada uno de los escenarios que se proponen hay pérdidas o bien peligros esenciales.

La complejidad en el momento de tomar una resolución viene dada por el hecho de que debemos escoger que deseamos perder, no que deseamos ganar.

Este enfoque supone ir contra nuestra naturaleza humana, puesto que hemos sido educados en ganar. El perfeccionismo y la ilusión de control, promueven opiniones equivocadas donde creemos que podemos estar en la vida sin verter nada de lo que tenemos.

Recuerdo el caso de una paciente con un grado de perfeccionismo tan alto, que se sentía inútil de terminar su proyecto fin de carrera, puesto que se cuestionaba cada oración que escribía.

Era inútil de decidir por qué razón palabras deseaba apostar.

¿Irresolución o bien procastinacion?

La procastinación o bien inmovilismo brota más que como un ejemplo de vaguería, como contestación al temor y a una baja tolerancia a la frustración. Nos bloqueamos pues mentalmente tratamos de revisar la situación, una y otra vez, procurando localizar la forma de salir indemnes sin sacrificar nada. Mas no la hay, toca aceptar peligros.

Insisto, las personas que procastinan no acostumbran a ser vagos, son temerosos. La procastinación es una forma de eludir el compromiso, el posible fallo o bien descalabro, aceptar la responsabilidad sobre la propia vida, étc. El conocido temor a la libertad que titulaba Erich Fromm.

Para ser capaces de salir del laberinto en el que nos encierra una situación donde ningún camino es ideal, debemos desarrollar una habilidad que en sicología llamamos tolerancia a la frustración.

La tolerancia a la frustración tiene mucho que ver con la cantidad de ocasiones que le damos a nuestras ideas o bien actos, ya antes de rendirnos o bien desesperarnos.

Si por servirnos de un ejemplo, deseo darle un giro a mi vida y emprender, posiblemente al principio de mi proyecto haya curvas y los resultados no cumplan con las esperanzas.

En función de de qué forma sea capaz de regularme y tomar resoluciones de forma congruente, voy a poder reevaluar que falla o bien no, en lugar de empezar a tomar resoluciones impetuosas o bien deshacer el camino andado.

En la zona de confort no se decide nada

No me marcho a extender sobre este punto, en tanto que sobre la conocida zona de confort se ha dicho de todo.

Jamás he sido muy fan de las tendencias en sicología, y la de hay que salir de la zona de confort es una de ellas. No obstante, esta vez la subscribo.

Salir de la zona de confort no significa complicarnos la vida por complicárnosla. Alguien que está contento y satisfecho, ¿por qué razón debería mudar esto?

El inconveniente de la zona de confort es que provoca una cómoda incomodidad. En ella, no nos sentimos completamente bien, mas preferimos amortiguar y soportar ya antes que comprometernos con un cambio y la inseguridad asociada.

No obstante, la inseguridad tan solo acostumbra a ser un monstruo mental que ocurre en nuestra imaginación. En el momento en que nos movemos y tratamos de satisfacer nuestras necesidades es cuando mejor nos sentimos. Me atrevería a decir, que aun cuando no las conseguimos.

¿De qué manera tomar resoluciones?

Ahora sí, voy a darte ciertos consejos o bien claves para promover el proceso de tomar de resoluciones. Deseo serte honesto, esto no es magia.

No obstante, llevar estas acciones a la práctica quizá pueda asistirte y darte el impulso que precisas para desbloquear alguna situación que tengas entre manos.

# 1 Documentarse ya antes de decidir

Semeja un obvio, mas en ocasiones no lo es tanto.

En determinadas ocasiones, donde actuamos bajo el influjo de alguna emoción, así sea tanto de ilusión como de temor, nos falta ser capaces de bajar los pies a tierra y hacernos siendo conscientes de la realidad.

Esto es, documentarnos, charlar con especialistas o bien de cualquiera otra forma que se nos ocurra. Lo que comprendemos como hacer una investigación anterior.

Obviamente hay situaciones donde esta labor carece de sentido. Por poner un ejemplo, si me estoy proponiendo romper con mi pareja.

No obstante, si deseamos empezar a emprender, esta cuestión es esencial. En ocasiones ocurre que un vecino, amigo o bien conocido nos cuenta que Fulanito montó un negocio sobre X y que le ha ido de tal forma.

Es simple quedarnos en el rumor, en tanto que nuestro cerebro emplea estos cortes como una forma de facilitar la vida.

No obstante, que demos por determinada una información, no desea decir que lo sea. Debemos, leer, llamar y incordiar a todo el mundo que se nos ocurran.

# dos Terminar con las opiniones limitantes

Previamente charlaba de la inseguridad. Cuando tenemos temor nuestra psique empieza a producir cantidad de ideas desastrosas ambiente a posibles consecuencias.

El temor sirve para ello, para intentar adelantar riesgos y que subsistamos, si bien el término de supervivencia ya no sea exactamente el mismo que miles y miles de años atrás.

Las personas que tienen una baja tolerancia a la inseguridad son especialistas en producir esta clase de pensamientos que producen mucha ansiedad, y al final, más temor.

En sicología cognitiva llamamos a estos pensamientos distorsiones cognitivas o bien pensamientos irracionales. El motivo es que están fundamentados en alguna emoción que sentimos, mas no en hechos y certidumbres (pensamiento científico).

Identificar estos pensamientos y someterlos a juicio de realidad puede ser una forma de dejar de relacionarnos con nuestra imaginación sobre de qué manera serán las cosas.

# tres Ponerse plazos para decidir

Esta es una cuestión que va a ser aproximadamente útil en función de lo serios que seamos en el momento de comprometernos con nosotros mismos.

Un inconveniente que encuentro a menudo en personas que arrastran algún tema a lo largo de años y no terminan de desbloquearlo, es que el en qué momento se marcha a solucionar esto se halla en el limbo.

Es bueno que nos pongamos plazos, planes y datas para decidir. Está bien soñar, mas te comparto una oración de Elvira Sastre que me agrada mucho:

Para qué sirve tener tantos pájaros en la cabeza, si ninguno echa a volar.

# cuatro Piensa en para quién son las repercusiones de tu resolución

Bastantes personas se atascan ya antes de tomar una resolución por el hecho de que piensan en como esa resolución afectaría a terceros o bien les sofocación que van a pensar el resto (familia, amigos, pareja…)

Hay resoluciones que suponen de alguna forma ir contra lo establecido, como es el caso del emprendimiento.

Hemos sido educados para perseguir una “estabilidad” que se supone te ofrece un trabajo fijo. Tomar una resolución de este género supone, quizá, tener que enfrentarse a dudas y conjeturas por parte del resto.

Al final lo único que importa es qué deseas hacer con tu vida, en tanto que eres quien va a vivirla.

Alejandro Vera trabaja como sicólogo y dietista en el Centro Integra Terapia. Grulla sicología y alimentación es su propuesta personal para conseguir una salud a todos y cada uno de los niveles.

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